Sin embargo los problemas no acabaron ahí. Al año siguiente el colegio Lourdes decidió rescindir totalmente su apoyo al rugby, lo que supuso un duro golpe para aquellos jóvenes que se habían entregado totalmente a un deporte con el que se sintieron plenamente identificados. Los seniors, sus hermanos mayores, decidieron darles la oportunidad de continuar practicando este deporte que llevaban dentro y les propusieron incorporarse al V.R.A.C. Granja Conchita. La práctica totalidad de los colegiales aceptó, y así es como se pasó de ser un equipo de rugby a ser un Club de rugby. Este paso fue muy difícil debido a que el espónsor se planificó para un único equipo mientras que la reestructuración del club obligó a un sobreesfuerzo económico para poder satisfacer las necesidades de todas las categorías. Fueron años difíciles en los que el club deportivamente luchó por mantenerse en la Primera División Senior e institucionalmente lo hizo por asentarse como club. Poco a poco el listón deportivo se fue alzando con el correspondiente incremento de las necesidades económicas.
Es entonces cuando un nuevo patrocinador se interesa por el ambicioso proyecto de intentar asaltar la categoría de Oro del rugby nacional. Estamos en el año 1990. El club se ve obligado a cambiar de espónsor para afrontar un reto, el sueño que siempre tuvo desde su fundación: jugar en la División de Honor. La temporada 90/91 se afronta pues bajo la colaboración de un nuevo patrocinador y con el claro objetivo de ascender de categoría. Y el V.R.A.C. Quesos Canal no falló, consiguiendo el título de Primera División en su XXIV edición.